“
“Siempre me gustó el deporte. Por este motivo decidí empezar a ir a trabajar en bicicleta, para aprovechar unos minutos de ejercicio antes de afrontar la jornada.
Como cada día a esas horas de la mañana estaba circulando por el arcén de la carretera de Toledo cuando algo enorme me golpeó e hizo desaparecer todo a mi alrededor. Quizás, si el conductor del camión que me atropelló guardase la distancia de seguridad de 1,5 metros ahora yo podría seguir yendo a trabajar cada mañana en mi bicicleta.”
Oscar Bautista
“
“Hacía ya un tiempo que me había apuntado a un club deportivo para hacer rutas con más gente y compartir mi gran pasión. Allí conocí a mi amigo Aitor. Ese día, como muchas otras mañanas, cogimos nuestras bicis y salimos juntos a pedalear. Elegimos la VA-30, para evitar un camino lleno de baches.
Después de recorrer 1 km, de pronto, un camión dio un volantazo e invadió el arcén. Fue todo tan rápido que no nos dio tiempo ni a reaccionar. Por suerte Aitor consiguió salvarse. Tal vez si el conductor hubiese prestado un poco más de atención, yo también lo habría conseguido.”
Jesús Negro
“
“La verdad es que nunca fui el típico abuelo. A mis 83 años me encantaba el deporte, estaba fuerte y siempre tenía ganas de aventura. Descubrí mi amor por la bici al jubilarme. Desde que salí a pedalear por primera vez fue un flechazo.
Ese día había quedado con dos amigos para hacer una ruta y volver a casa a la hora de comer. Lo último que recuerdo es que estaba cruzando la carretera para llegar a un camino forestal, cuando oí un fuerte sonido y todo se volvió oscuro. Si pudiese volver atrás, miraría con muchísimo más cuidado antes de intentar cruzar.”
Vincens Borrell
“
“Como cada mañana, me levanté temprano y cogí la bici para dar un paseo por la ciudad. A esas horas no hay casi tráfico y es mucho más cómodo ir a pedalear. Siempre recorro el mismo camino, desde mi casa hasta la montaña. Ese día parecía que iba a ser como todos los demás pero, mientras esperaba en un semáforo, noté un fuerte golpe por detrás. Todo fue muy rápido.
Tal vez, si el conductor hubiese ido un poco más lento le habría dado tiempo a verme y reaccionar. Tal vez, si hubiese frenado a tiempo, mis padres, mi mujer y mis hijas no me echarían hoy tanto de menos.”
Jordi Recasens
“
“Ese verano mis padres y yo nos fuimos de camping a La Rioja. Era finales de agosto y, como cualquier chaval de 17 años, estaba aprovechando al máximo los últimos días que quedaban antes de volver a las clases.
Esa noche había estado en el pueblo con unos amigos. Volvía al camping, en mi bici, cuando un fuerte ruido me sorprendió. Recuerdo que unas luces me cegaron y después... todo se quedó en silencio. Si aquella persona hubiese respetado la señal de velocidad, le habría dado tiempo a verme y a mí me habría dado tiempo a disfrutar de mis amigos y mi familia un poco más.”
Enaitz Iriondo
“
“Desde jóvenes, mi hermano gemelo y yo salíamos siempre juntos a rodar con la bici. Aquel día teníamos pensado ir por la montaña pero, como estaba nublado y llovía bastante, decidimos ir a entrenar por carretera.
Me quedaba menos de un cuarto de camino para llegar a casa cuando de pronto en la carretera sentí un fuerte empujón. No me dio tiempo a reaccionar, todo fue demasiado rápido. Si aquella persona hubiese ido un poco más despacio, seguro que le habría dado tiempo a frenar y hoy no estarías leyendo esto.”
Miguel Pruaño
“
“Era un día agradable de septiembre, de los que se disfrutan en la isla. Había decidido salir a dar un paseo en bicicleta junto a mi hijo Bielet desde Sineu hasta Mallorca.
Justo antes de llegar al cruce de Lloret de Vistalegre algo interrumpió todo para siempre. Una conductora que había tomado alguna copa de más nos atropelló, dejando a mi hijo huérfano y a mi mujer viuda y embarazada. Todo se podría haber evitado si la conductora hubiese pedido un taxi.”
Biel Llull
“
“En julio el calor en Valladolid aprieta. Por eso ese día decidimos salir a pedalear a primera hora de la mañana. Estaba siendo un paseo agradable hasta llegar a aquella recta, de repente algo nos golpeó por detrás y todo se desvaneció.
Yo fallecí en aquella carretera con 32 años. Si esa persona hubiese decidido no beber y conducir esta historia sería diferente.”
Sergio Garcia